lunes, 5 de abril de 2010

BIOGRAFIA - Juan Cruz Pochat


Gran valor surgido de las arcas del gremio. Todos lo recuerdan como el primer arquero del club. Rompió el paradigma del guardameta sobrio, prolijo y seguro, y fundó una nueva linea en la profesión con un estilo glamoroso y atrevido, comparable con los Giggi Buffon, los Franco Constanzo, y tantos otros.

Sus cualidades como arquero eran envidiables. Buena presencia bajo los tres palos, frente erguida, y la mirada atenta en caso de tener que salir a cortar un ataque rival. No era de los arqueros temerosos que quedan confinados al reducido perímetro del área chica: caminaba el área grande como quien camina por el jardín de su casa, dominando cada centímetro de su territorio. Salvó muchas veces a sus compañeros con voladas a mano cambiada o prevaleciendo en definiciones mano a mano con delanteros, demostrando su temple, manteniendo siempre la cabeza fría y el corazón caliente.
Aun estando en la ingrata posición de arquero no podía evitar llamar la atencion. Se distinguía claramente del golero medio, y le aportó un roce de carisma al grupo. Llevó siempre en la sangre el touch de las grandes ciudades: las camisas abiertas, las botas de cuero, los sobretodos largos y los peinados raros. Supo conciliar ese encanto londinense con su realidad de purrete de barrio, y sin importar la ocasión nunca traicionó su estilo ni cambio su forma de ser.

Confeso tomador de whisky, gustaba de sentarse en las reuniones nocturnas a observar a las chicas que se alborotaban tomando infantilmente en juegos con alcohol, mientras el permanecía en una dulce vigilia, imaginando como las haría suyas, fantaseando como las tutelaria en materia sexual, y despuntando otros vicios de viejo sabio en cuestiones afrodisíacas.

En el despertar de esta bestia sexual, cuando empezaba a hacerse un nombre en las revistas del corazón, y las señoritas de buen pasar de zona norte empezaban a comentar sobre él con curiosidad, el amor tocó a su puerta y le regaló unos meses de noviazgo.

No la tuvo fácil. Por obra del azar o el destino, la que resulto ser su enamorada fue una joven angelical con una impronta religiosa tan fuerte que hacía imposible saciar el voraz apetito sexual de nuestro compañero.
Las primeras semanas fueron sencillas; desparramó su cordialidad y su estampa de dandy en el nido paterno de su prometida, y la familia lo recibió con los brazos abiertos. SIn embargo, con el correr de las semanas, empezó a influir mas en la relación y la hizo explorar terrenos sexuales que ella desconocía, adiestrándola a piacere, experimentando nuevas sensaciones, navegando por las aguas del sexo tantrico y otras variaciones traídas desde oriente que rozan el limite del morbo.

Esta transformación no pasó desapercibida por los padres de la criatura, que veían ahora a su hija con ese andar despreocupado y simpático de la mujer satisfecha. Empezaron a percibir que el novio envilecía el corazón puro de su hija. Ya no lo invitaban a su mesa ni lo nombraban en sus oraciones, y paso de ser considerado un joven gracioso con iniciativa a un profanador.

Finalmente el tiempo tuvo otros planes para ellos, y cada uno siguió su camino de manera separada. JC siguió defendiendo los tres palos del Gremio con hidalguía, pero en coincidencia con las temporadas menos recordables del equipo, su nivel fue decayendo progresivamente. Ya no era aquel tigre desenjaulado que arremetía contra los delanteros en los mano a manos. Las tantas tardes de domingo en las que maltrataba su estomago devorando asados, corderos, y otros manjares carnívoros, empezaban a hacerse sentir en su cuerpo, haciéndole perder velocidad de reacción, llegando tarde a cubrir algún centro, o hasta recibiendo goles de media distancia que no eran justificables para un arquero de semejante categoría.

Pero si por esos tiempos el equipo no pudo encontrar la plenitud dentro de una cancha, sí hubo de encontrarla fuera de ella. Las noches se volvieron mas salvajes, y en esto mucho tuvo que ver nuestro protagonista, consagrándose como anfitrión de grandes fiestas, dando conciertos en los que lucia como estrella de rock, y habilitando noche y día su humilde posada que luego se convertiría en la santa sede, cobija de tantas aventuras y tantas fechorías.

En el momento en el que el grupo estaba mas unido, aconteció lo que muchos temían pero pocos esperaban. Había sido aceptado por una universidad americana para estudiar cine y se marchaba a la ciudad que nunca duerme a la conquista de su destino. Dejaba el fútbol por tiempo indefinido, sumándose a la lista del Rifle Pandolfi, el Lobo Cordone, el Mono Burgos, y todos aquellos que optaron por seguir sus inquietudes artísticas en detrimento de un presente futbolístico incierto. El equipo sufrió la pérdida de una personalidad destacada del grupo, pero supo asumirlo con entereza, sabiendo que era su deseo y su voluntad.

En su primera visita al país, a los pocos meses de haberse ido, llegó envuelto en pieles exóticas y perfumes caros, hablando un ingles cerrado, y mostrando gestos y muletillas propias de un extranjero o al menos de un residente de varias décadas. Confesaba no entender ciertas conductas de "este país", desconociendo su pasado reciente y su condición de argentino. Narró historias fantásticas solo posibles en una ciudad como New York, en los que él parecía ser uno de los protagonistas de sus películas. Aunque todavía nadie sabe bien como sucedió, en un viaje de filmación a la ciudad de Medellín, luego de una ardua jornada de trabajo, fue encontrado por la policía en estado de ebriedad en un callejón lúgubre e inhóspito, discutiendo a altas horas de la noche con una prostituta. Terminó de rodillas en un calabozo, y hubo que acudir al consulado argentino y a contactos en altas esferas para que fuera puesto en libertad y pudiera volver a estudiar en EEUU.

Hoy se encuentra mas cómodo que nunca en la Gran Manzana, con un gran presente como director de cortos y videos musicales. Al margen de todas las historias y los detalles de color que pintan a este personaje único y lo hacen querible, es para el equipo un símbolo de unidad, ya que es solamente en sus vueltas al país cuando lo tropa entera se reunifica y se da cita en la gloriosa sede, para rememorar viejos tiempos y celebrar un nuevo reencuentro.

2 comentarios:

  1. JAaaaaaaaajajaj q grande el gordo! Me acuerdo cuando vino con la casaca de Ustari.

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  2. Grandiosos tiempos aquellos. Hagamos que vuelvan

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